La Hermandad de Veteranos celebra su VIII asamblea CON PASO FIRME POR LA HISTORIA. Primitivo Fajardo
El pasado 12 de marzo, tras dos meses de aguaceros impenitentes que nos han creado musgo hasta en las cutículas, empezó a oler a primavera bajo el cielo velazqueño de la villa y corte. A mediodía se formó un bulle bulle en la residencia militar «El Alcázar», sita en el pulso capitalino de la calle Diego de León, a un tiro de piedra de la Embajada de Estados Unidos, en Serrano, fuertemente custodiada la cancela por dos «lecheras» de la Policía Nacional.
Era la hora fijada para que los asistentes a la VIII Asamblea General Ordinaria de la Hermandad de Veteranos del Regimiento de Infantería «Inmemorial del Rey» nº 1 tomaran asiento en el Salón de Banquetes, presidido por el retrato de S.M. el Rey Don Felipe VI y las banderas de España y de la OTAN, para comenzar el rito de rendir cuentas la Junta Directiva y demostrar los demás que aunque el calendario avance implacable, el espíritu de los veteranos permanece tan lozano como el primer día.
La asamblea anual es una de las citas más esperadas por los miembros del colectivo porque es una lección de cohesión y espíritu de cuerpo y siempre es placentero el reencuentro de una familia forjada bajo el sentido del deber y el honor, una cita donde el tiempo parece detenerse. El silencio se apoderó de la rancia geometría de madera y espejos de la estancia, impregnada de un aire de historia viva. Era el santuario donde los ecos del pasado y los planes del futuro se iban a dar la mano en ese preciso momento. El saludo protocolario del presidente de la Hermandad, coronel Enrique Botella García-Lastra, ordenó con su voz de tenor que comenzara la reunión. Se hallaba sentado en la mesa presidencial junto al tesorero Ricardo Daura Agudín y el secretario general Gerardo Hernández Rodríguez. Éste lanzó una señal al vocal Manuel Retama, sentado en la primera fila de los comparecientes.
Hubo algo profundamente lírico en la contabilidad de aprisco que llevó a cabo visualmente el comandante Retama por encargo de la mesa. Algo más de 40 asistentes dio el balance contable, 70 añadiendo los que delegaron su presencia. La verificación de los nombres fue labor sesuda y discreta del secretario, quien sometió a aprobación el acta anterior por la vía de la bendición urbi et orbi por unanimidad. Seguidamente, el coronel Botella tomó la palabra de nuevo para abrir el cofre de los recuerdos del 2025 con esa mezcla de autoridad y afecto que le caracteriza.
La actividad desatada de los veteranos
¡Y qué año, señores! El coronel habló de los innumerables izados de bandera en la Plaza de Colón, de desfiles como el 12 de Octubre, de misas en honor a San Cristóbal y otras celebraciones litúrgicas; de conciertos de la Unidad de Música del RINF y de ese Día del Veterano en Cádiz donde el salitre se mezcló con la nostalgia y se exhibió el orgullo de todos representado en unos pocos; de la reunión de miembros de la junta directiva con los cabos mayores del Regimiento y la jornada de confraternización Hermandad-Regimiento en el acuartelamiento General Cavalcanti; del Día del Veterano del RINF, con la entrega del «Premio General Alemán Ramírez» al cabo mayor José Agustín Sánchez Sánchez; de la festividad de la Inmaculada Concepción, patrona de España y de la Infantería española, con la participación de casi un centenar de miembros de la Hermandad. Y el coronel recordó que en todos estos actos, la Hermandad desfiló a continuación de la Unidad de Honores.
No faltó la mención a los héroes olvidados de nuestra historia –Bernardo de Gálvez, Blas de Lezo, Alejandro de Farnesio–, que gracias a las conferencias del vicepresidente Santiago Santos Sánchez ya lo son un poco menos. Temas como la «Expansión territorial y cultural de España en América», «Los tercios españoles y el milagro de Empel», «El protectorado español en Marruecos» y «Origen y evolución de los símbolos nacionales» han sido divulgados por el vicepresidente en centros municipales y en el cuartel Cavalcanti.
«Bernardo de Gálvez y la colaboración de España en la independencia de Estados Unidos de América» fue otra conferencia impartida por el miembro de la Hermandad, profesor Guillermo Calleja Leal, en la universidad Camilo José Cela. Y «Milicia y política desde el siglo XIX» ha sido otra magistral ponencia dictada en el Casino Militar, el pasado mes de enero, por nuestro compañero el catedrático Francisco Gómez Gómez.
Botella señaló un día especial aludiendo al «milagro de las viandas», personificado en ese concurso de paellas del Regimiento donde el general Juan Bosco Valentín-Gamazo «ejerció de implacable y sacrificado jurado», como señaló el presidente, quien se congratuló de que nuestro amado general haya superado por completo las miasmas escoradas que el año pasado le dejó en la sesera una alcantarilla traicionera.
El presidente halagó la generosidad de algunos miembros de la Hermandad, que ofrecieron su coche para llevar a otros compañeros a Cádiz para participar en el Día Nacional del Veterano, y expresó su satisfacción por las felicitaciones recibidas del general Agustín Álvarez López, presidente de la Real Hermandad de Veteranos de las FF.AA. y la Guardia Civil de Madrid, por el número de asistentes de nuestra Hermandad y su ejemplaridad en los izados de bandera en Colón.
La salud financiera de la institución
Las actas son el diario de nuestra persistencia y se leyeron y desgranaron las actividades realizadas y por venir, ese mapa de esfuerzos compartidos que define quiénes somos y mantiene a la Hermandad viva, dinámica y volcada en el apoyo a los suyos. El secretario informó del censo gremial, fijado en 158 socios al finalizar 2025, de los cuales permanecen de alta 128 y se han registrado, desde el estreno de la Hermandad, 24 bajas y 6 fallecimientos. El año pasado se contabilizaron 11 nuevas incorporaciones, 3 bajas voluntarias y 2 fallecimientos.
Las cuentas de la casa fue el siguiente punto a tratar por el tesorero Ricardo Daura, que abandonó la mesa para refugiarse en la retaguardia de la sala y proyectar las cifras en una pantalla grande. Fueron aprobadas sin contratiempos, al igual que el presupuesto de 2026, que consigna un saldo positivo entre los ingresos limitados y los austeros gastos. El general Valentín-Gamazo recordó que hay otros ingresos «intangibles» que no figuran y son un beneficio para la Hermandad, como los aportados por el Regimiento y por el JEME, que presta los autobuses para los desplazamientos, el uso de locales o materiales para uniformidad. El presidente Botella hizo referencia a que algunos gastos de la junta directiva son sufragados por los propios componentes de la misma. «De hecho, los cuatro socios fundadores de la Hermandad se costearon los elementos de la uniformidad, tales como boinas, corbatas, guantes y emblemas», apuntilló el tesorero a la tesis del presidente.
Tras la pulcritud de las cuentas y presupuestos –armazón material que sostiene nuestros sueños, que diría un poeta cursi–, que gozan de buena salud financiera, la voz del presidente volvió a alzarse para trazar el horizonte y proponer nuevas actividades para el presente año. Mostró su orgullo y honor por estar al frente de esta Hermandad que rinde tan gran amor a España y a su Ejército, y una lealtad inquebrantable a nuestro Rey y a la Constitución. «Estos son nuestros principios y valores y los llevamos a gala», dijo Botella, aludiendo a los socios fundadores y a su primer presidente, Santiago Santos, elogiando su iniciativa y su trabajo.
Hubo un momento de recogimiento y se guardó un respetuoso silencio al repasar el balance de bajas; un instante donde el recuerdo de los que ya no están flotó entre las molduras del salón recordándonos que la memoria es el único cuartel donde nadie muere del todo. El coronel presidente de la Hermandad cerró su turno de oratoria con honor y palabras que destilaban lírica y verdad. Mencionó a los compañeros que ya marcharon al último destacamento: los socios Antonio Esteban Salor, fallecido hace un año, y el teniente general Víctor Suanzes Pardo, que fue despedido el pasado mes de diciembre en un funeral en la Catedral Castrense al que asistieron numerosos miembros de esta Hermandad. Botella mencionó los muchos méritos del militar fallecido.
El solemne himno de los veteranos
La asamblea discurría con la precisión de un desfile, cuando el presidente dio paso al vocal Antonio Rueda para presentar la letra del nuevo «Himno de la Hermandad», creado por él mismo. El teniente coronel Rueda explicó su origen, a propuesta de la junta directiva, y se lanzó a su lectura, micrófono en mano, empleando una entonación sobria y elegante. Fue un momento solemne en que los presentes en sus sillas y las musas flotando en el ambiente, se pusieron firmes ante los marciales seis cuartetos con estrambote que componen el poema, que reza así:
«Bajo el sol de Castilla juramos bandera, / herederos de antigua estirpe guerrera. / Centinelas del tiempo, del deber y el honor, / a la Patria prometimos servir con ardor. / Cada paso recuerda la gloria y la historia, / guardando en el alma las viejas victorias. / Bajo la roja y gualda prometimos servir, / por Dios y por España dispuestos a morir. / En el viejo cuartel nació la amistad, / el ardor guerrero nos hace vibrar. / El amor patrio forjó nuestro ser, / con paso firme volvemos otra vez. / Hermandad inmortal, corazón español, / en el Inmemorial surgió nuestro valor. / A los que cayeron, honor y oración, / su ejemplo nos guía con te y devoción. / Veteranos soldados, estamos formando, el paso del tiempo nos sigue templando. / Y al toque de llamada queremos estar / recios y marciales junto al Inmemorial. / Inmemorial del Rey, eterna lealtad, / en cada veterano vive tu verdad. / De nuevo formados juramos también: / ¡Siempre por España! ¡Y viva el Rey! (Recitado): ¡¡¡Todo por la Patria, todo por la Patria!!! / ¡Veteranos del Inmemorial del Rey!».
Los presentes atronaron el local con su ovación y felicitaron posteriormente a Antonio Rueda por la iniciativa y la composición, que está incompleta porque le falta la música que hace que los pies se muevan solos hacia el deber. Pero la pelota, según dijo el coronel Botella, está en el tejado del teniente coronel Juan Máximo Rodríguez Peinado, director de la Unidad de Música del Regimiento, que se halla en el empeño, aunque su estreno exige requerimientos formales y que sea aprobado por el Ministerio de Defensa. «La letra está muy bien y os la tenéis que aprender», dijo Enrique Botella.
¿Dónde está el comandante Carpena?
En base a la actividad desatada prevista para este año, Botella nos recordó que los veteranos del Inmemorial estamos escribiendo la historia de España con letras de oro –él no lo dijo así, pero es lo que quiso decir–: conciertos, juras de bandera, izados ordinarios y solemnes de la enseña en Colón, participación en el Día de las Fuerzas Armadas, en el de la Fiesta Nacional, en el de la Patrona y en el Día Nacional del Veterano; conferencias del vicepresidente Santiago Santos y de los socios Francisco Gómez y Guillermo Calleja, una visita al Senado y otra al Museo del Ferrocarril, a propuesta del socio Adrián Gutiérrez Marcos; al museo de la Guardia Civil en Madrid, al museo militar de Navaleno (Soria) y a la Brigada Paracaidista en Paracuellos del Jarama y a los escenarios de la Batalla del Jarama, incluido el «Pingarrón», esta última capitaneada por los generales Jorge Viñé Blanco y Juan Bosco Valentín-Gamazo.
Tras la correspondiente sesión de ruegos y preguntas, con la intervención de algunos de los presentes –Arturo Pretel, Alberto Ferrer, Santiago Santos– y del ausente Jordi Pérez Monllor, en cuyo nombre habló el secretario, la mesa presidencial procedió a la entrega de unos tarjeteros en piel con el escudo de la Hermandad en el frontispicio y la bandera española en su interior, adquiridos por la junta directiva con una ayuda del segundo JEME, y que, como los prendedores de las corbatas y las insignias de solapa, son obra trajinada por el insigne y resolutivo Antonio García Bermejo.
Por gentileza de Alberto Ferrer, secretario de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares (Acami), también recibimos los presentes una lámina con los versos retractilados de «Oye y sabrás donde estás», cuyo autor es el soldado y literato del Siglo de Oro español don Pedro Calderón de la Barca. El poema concluye afirmando: «…en buena o mala fortuna, / la milicia no es más que una / religión de hombres honrados».
Alarmados ante la ausencia del vocal de la junta Francisco Carpena Pérez, que no se pierde una y está siempre al pie del cañón, aún teniendo que atravesar la península de la costa a la meseta en cada ocasión, desde su domicilio en Gandía, preguntamos y fuimos informados por su amigo Manuel Retama de las causas de su incomprensible incomparecencia. Al parecer, un infortunado accidente de moto ha ocasionado al comandante una avería motriz que no reviste gravedad pero inmoviliza lo suficiente: la fractura de tres metatarsianos, lo que le mantendrá en reposo el pie y alejado el cuerpo entero de la corte durante un tiempo. Todos le ordenamos por mensajería una inmediata recuperación porque su carisma en estos saraos nos resulta imprescindible.
Entre carne y pescado, un condumio muy animado
Se dio por finiquitada la asamblea cuando el presidente dio la voz y se procedió a un descanso antes de abordar el cóctel previo al almuerzo de hermandad previsto en el salón Mudéjar de la residencia militar. En animada charla, entre cervezas, queso y pernil, esperamos la llegada del coronel jefe del Regimiento, Pedro Bello Acevedo, acompañado del comandante Roberto Matey García, para comenzar el ágape. Excusó su asistencia el suboficial mayor Pedro Merchán Arellano, que también estaba invitado.
Si la asamblea fue el cuerpo de la jornada, la comida posterior fue su alma. Alrededor de la mesa, donde el pan se comparte con la misma hermandad que antaño se compartió el rancho, el ambiente alcanzó cotas de emoción al alzar todos nuestras copas por imperativo de la palabra y el brindis del nonagenario coronel Jesús Dávila Wesolowski, miembro de la Hermandad, que además ha realizado una generosa donación para contribuir a sus nobles fines. En un gesto que personifica la continuidad histórica de nuestra milicia, el coronel sigue siendo un faro de rectitud y entusiasmo para todos. Con la prestancia que otorga la veteranía, su voz firme y cargada de una verdad que impone respeto, gritó: «¡Viva el Rey y viva España!», y nos recordó a los asistentes que ser veterano no es un estado civil, sino un grado del espíritu, y que el amor a la Patria no conoce jubilación ni descanso.
Como es norma de la casa, transcurrió la sesión gastronómica entre platos de pescado y carne, risas, veras y bromas, batallitas de abuelos porretas y recuerdos de la infancia, que como dijo Rilke es la verdadera patria del hombre. Las anécdotas fluyeron como el vino y en el ambiente se respiraba el latido de un compromiso que no entiende de retiros, de cargos ni de edades sino de la calidez que regala la camaradería.
La suma de voluntades es la fuerza
Con la tarta de queso, el coronel Botella entregó a los mandos del Regimiento el tarjetero serigrafiado con el escudo de los veteranos. El coronel jefe agradeció el detalle y se dirigió a los presentes con gratitud y reconocimiento, con la fuerza de quien sabe que manda sobre una unidad que es leyenda viva. Con su gallardía torera, el coronel Bello Acevedo señaló las dificultades de los últimos años, con el Batallón de Honores que ha llegado a estar por debajo del 50% de cobertura de tropa, pero afortunadamente, dijo, «este año vamos a recibir 98 miembros de refuerzo, lo que supondrá un fuerte impulso para el Regimiento».
Agradeció el coronel jefe el apoyo de la Hermandad como un pilar invisible pero indestructible, y destacó su importancia como custodia de las tradiciones y puente esencial entre el Regimiento activo y quienes, tras colgar el uniforme, siguen portando el espíritu del Inmemorial en su vida civil. Se evidenció en las mesas redondas plagadas de caballeros veteranos que un vínculo indisoluble une a todas las generaciones de la Unidad.
Por su parte, el comandante Matey se significó en parecidos términos y adelantó que habrá jura de bandera de civiles en el Regimiento el 23 de mayo. El coronel presidente de la Hermandad cerró el acto agradeciendo las palabras de ambos y lanzó un mensaje de unidad y ambición. Botella instó a los socios a seguir participando activamente en las propuestas para 2026, «y en todas las oportunidades que el Regimiento nos lo demande», enfatizando que la fuerza de nuestra institución reside en la suma de voluntades de cada uno de sus componentes. Nuestra responsabilidad y orgullo será mantener encendida la llama de un Regimiento que es leyenda.
Conservar vivos los lazos de unión y compañerismo
El café puso el broche de oro, y el de platino fueron las copas –«¡Cada cual que se pague lo suyo!», advirtió el coronel Botella–, siendo uno de los temas abordados la actual guerra de Irán, pues algunos de los presentes tienen experiencias pretéritas por haber formado parte de los contingentes del Ejército o de la Guardia Civil destacados en anteriores conflictos en oriente medio y en zonas tensionadas como los Balcanes, Líbano, Irak, Somalia, Angola, Nicaragua, etc.
Una vez más, los apolíneos miembros de la Hermandad cumplieron con sus fines, que como recordó el presidente Botella, «están plasmados en el documento elaborado por el anterior presidente y vocal de la Junta Directiva, general Valentín-Gamazo». El presidente de los veteranos dejó que sus palabras fluyeran como un río sobre el lecho de los estatutos: conservar vivos los lazos de unión y compañerismo que se establecieron durante la estancia en el Regimiento; apoyar, difundir y participar en cuantas actividades lleve a cabo el mismo y asumir y defender los valores e ideales propios de las Fuerzas Armadas.
Nos fuimos la tropa de «El Alcázar» con los preceptos estatutarios cumplidos, como cada mes de marzo, y con el espíritu renovado y la lealtad inalterable, sintiéndonos, más que asociados, guardianes de un legado inmemorial. Quienes hemos servido bajo el estandarte de la unidad más antigua de occidente, sabemos que mientras este grupo de hombres –los veteranos y los activos– se siga mirando a los ojos, el «Inmemorial» seguirá marchando con paso firme por la historia.
¡Adelante Inmemorial! ¡Viva España y viva el Rey! Primitivo Fajardo (15-03-2026)
















